Armonía entre líneas

Arriba y abajo. De un lado al otro. Las palabras “vertical” y “horizontal” son conceptos explorados, utilizados y estudiados por la cultura desde distintas perspectivas. De ellas, la arquitectónica resulta una intensa relación entre el arte y lo utilitario, el compromiso social y el lujo, la moda y lo clásico. Sobre esta platicamos con Carlos Fernández del Valle de Taller G.

 

 

Vertical: desde arriba

Hacia arriba el hotel Ritz Carlton, la torre de usos mixtos Chapultepec Uno o la monumentalidad vertical de Tres Cumbres en Ciudad de México; el Hotel Aloft en Guadalajara; el centro GBC en San Salvador o la Plaza Vía en Monterrey. Taller Global SC es el nombre completo de esta firma de arquitectura y diseño de interiores, pero Taller G es la abreviación con la que los socios de este despacho han realizado proyectos, verticales y horizontales, en México, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Colombia y Brasil, entre otros países. El taller nació en 2012, pero la experiencia ya existía por su antecedente KMD Architects, con más de treinta años de trabajo. “Somos una firma que intenta hacer arquitectura de vanguardia que perdure por muchos años, sin quedar obsoleta en un corto periodo de tiempo. No nos gusta ponerle la etiqueta de algún ‘estilo’ a nuestro trabajo, vivimos explorando y cada proyecto es una oportunidad que responde a su propio contexto, programa, economía y necesidades”.

 

Antes se pensaban en vertical los edificios corporativos, las oficinas y los espacios mixtos, pero hoy esta línea se mira, incluso, desde una perspectiva social: “En las grandes ciudades los desarrollos verticales nos permiten dejar más áreas comunes y áreas verdes para la convivencia y el esparcimiento. Se hace más eficiente el uso de los servicios y permite la inclusión de sistemas de recuperación de agua o generación de energía sustentables. Se usa menos área de desplante y, por tanto, se evita el crecimiento horizontal de las ciudades hacia áreas periféricas que deberían de mantenerse como reservas naturales o rurales”, explica Taller G.

 

 

Arriba también está la creación, y sobre ella el despacho también ha reflexionado: “El reto principal es lograr edificios estéticamente interesantes y respetuosos con su contexto, ajustándonos a los presupuestos establecidos por los desarrolladores, que cada vez son más limitados”.

 

 

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Texto: Dolores Garnica

Fotos: cortesía

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