Felicidad en construcción

Juan Carlos Baumgartner es socio fundador y director general del galardonado despacho de arquitectura de interiores spAce. Sus proyectos en América, Europa y Asia buscan entender la relación entre los ambientes físicos y el comportamiento de los seres humanos. Para la firma, los espacios se erigen como promesas de nuestras distintas formas de felicidad. Al hablar de los inicios de su oficina, el arquitecto recuerda que el objetivo era enfocarse en “diseñar arquitectura que ayude a mejorar de manera contundente la vida de las personas”.




El diseño de interiores ¿por qué es importante en un espacio arquitectónico?


De toda la arquitectura, la que más impacto tiene en el comportamiento de las personas es sin duda la interior. Cerca del 70 por ciento del tiempo lo pasamos en este tipo de espacios. Si entendemos que el entorno donde habitamos influencia la conducta, la salud y los procesos cognitivos entonces entenderemos su importancia.



La búsqueda de felicidad es importante dentro de su discurso. ¿Existe alguna relación entre las emociones de los usuarios y el diseño que ejercen?

No hay una pregunta que podamos hacernos como sociedad con una respuesta tan contundente como “qué esperamos de la vida”. La respuesta es abrumadora: queremos la felicidad. Ante esto, es responsabilidad de todos cuestionarnos qué estamos haciendo para crear una sociedad que ayude a las personas a ser felices.



El entorno ha sido en muchos estudios uno de los factores más importantes en la generación de emociones positivas. Design for Happiness, una teoría que mezcla estudios realizados por la Universidad de Harvard y la Universidad de Delft en Holanda, promueve que los entornos detonen emociones positivas en el ser humano.





¿Cómo hacen para que los usuarios se sientan felices en los espacios que diseñan?

Posiblemente nuestra línea de acción más utilizada sean los ejercicios de pensamiento de diseño para definir a los usuarios y las emociones provocadas por los espacios u objetos con los que conviven. La teoría es que estas interacciones producen una serie de micro-emociones que en ocasiones son imperceptibles de manera consciente. Diseñar para estas afecciones es una forma de asegurar la gestación de emociones positivas.






Lee la entrevista completa en nuestra edición Elementales 2017

Entrevista: Roberto Rosales-Salazar

Imágenes: cortesía

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