Flora María: tradición hecha joya

La herencia prehispánica, los viajes y la naturaleza, son algunos de los motores de inspiración para Flora María, marca de joyería radicada en Guadalajara y dirigida por la diseñadora Flora María Sánchez, quien presentó en su taller su más reciente trabajo: Oaxaca contada a mano, una colección de joyas que se ramifica en ocho series, cada una de las cuales lleva el nombre de una región de este estado y posee como rasgo distintivo un color.

 

 

La primera en develarse es la serie Costa, que toma como eje temático el tinte extraído de los caracoles púrpura pansa. Durante la presentación, Flora María expuso el proceso de obtención del tinte: pobladores de Oaxaca se desplazan hasta Pinotepa de San Luis, en donde los hombres se encargan de ordeñar al caracol, mientras que las mujeres se dedican a trabajar las madejas que los hombres les llevan ya teñidas.

 

La extracción exige mucho cuidado de parte de los tintoreros, ya que se toma al caracol de la piedra, y una vez obtenido el tinte, se regresa al sitio donde se encontró. La ordeña sigue un ciclo de 28 días, que es lo que le toma al molusco generar nuevamente la tinta, de ahí su carga simbólica, relacionada con la fertilidad, la vida y la muerte, puesto que para las mujeres de la región el color púrpura es el que tiñe la ropa que llevarán en su boda y su mortaja.

 

La joyería inspirada en esta tradición consiste en una serie de doce a quince piezas, entre gargantillas, pulseras, anillos, aretes y elegantes collares, hechas todas de amatista y plata, con formas etéreas que reinventan el motivo del caracol y el púrpura de su tinta.

 

 

En el taller, Flora María y su equipo colocaron un mapa temático de Oaxaca, dividido por las regiones de cada serie, con fotografías y notas que serán la inspiración de las siguientes joyas, excelente homenaje a una tradición que Flora María busca preservar y proteger a través de su trabajo.

Texto: Yaheli Hernández

Fotos: cortesía

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