Ismael Rodríguez / Pek-Mex

Ciudad de México y Beijing son dos urbes que a simple vista comparten poco; tan distantes en forma y función como en sus coordenadas geográficas. Sin embargo, ambas ciudades poseen una historia ancestral que las convierte en el punto de partida de muchas características que modelan la identidad contemporánea de sus países.

Analogías, metalocalidades y transferencias inusitadas, elementos con los que el colectivo multicultural No Design / Design —encabezado por Isaac Landeros e Ismael Rodríguez, en colaboración con MSTDI y coorganizado por 751 D-PARK y la Embajada de México en China— presentó una ruta de exploración entre las dos capitales en el marco de la Semana de Diseño de Beijing 2018: “Pek-Mex: del Reino Medio al Centro de la Luna”. La exposición, la primera del continente americano en la historia del festival internacional, comprende medios interactivos y el diseño de 54 cartas en un juego de lotería que integra sellos con tecnología de realidad aumentada.

Usos y costumbres se comparten para matizar contrastes entre la Ciudad de México y Beijing, apoyándose en íconos culturales y territoriales que los identifican. Pek-Mex, como trazo de origen y destino, propone una plataforma lúdica con dos personajes que enfatizan la conexión en el imaginario oriental: Yaya y Momo invitan a “reconocer semejanzas desde las diferencias”, proverbio que evidencia las coincidencias inadvertidas de lo cotidiano.

Transitar la ciudad es la manera más auténtica de exponerse a su realidad, aquella en la que se extienden mapas y se construye una imagen personal de la experiencia urbana a múltiples escalas. Los tránsitos bilaterales devienen pictogramas, y con ellos un pedazo de ciudad se superpone. Así, en cada recorrido, en cada trayecto, en cada deambular por las arterias de la Ciudad de México y Beijing, los olores se mezclan, las experiencias coinciden, los espacios se muestran comunes.

 

 

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