Kassim Vera / Diseñar en tensión

México DESIGN / Edición 49

“Recorrer la saudade”

 

El diseño, dentro de sus áreas más conocidas o convencionales (mobiliario de hogar, decoración, accesorios de oficina, etcétera), suele abordarse o resolverse mediante procesos lineales que consideran un usuario, un material, un proceso de manufactura, un mercado y un cliente. Por lo general no dilucidamos del todo o no percibimos una categoría: el mobiliario urbano o el diseño para la calle.

El elemento de equipamiento público es único en sus principios de diseño, un híbrido en tensión:

• Aunque se destine a un usuario específico, la tipología puede ser múltiple una vez que la pieza es colocada; nunca se sabe quién usará un objeto destinado a la calle.

• Debe considerar una función principal, pero estará sujeto a otros usos no previstos por el diseñador. Una banca con esquinas utilizadas como rieles para skate, un bolardo vuelto asiento o una maceta convertida en cenicero. Para bien o para mal, el uso de los objetos urbanos cambia, no es estático, al igual que la mayoría de los productos diseñados para la casa.

• Se crea casi siempre en un estudio con el propósito de producirlo en serie. Si bien se piensa para un contexto amplio (una colonia, una ciudad, un territorio), cada pieza será instalada en zonas distintas, es decir, un objeto urbano no es igual a otro.

En México existen marcas que venden mobiliario urbano cuyo valor agregado radica en el diseño no entendido como formal, sino funcional, y pensado para quien lo usa, instala, limpia, paga y mantiene. Este objeto es un mensaje que incluye o excluye, que invita o repele. Una banca bien diseñada, pero mal ubicada, repele, por ejemplo. El producto de diseño de mobiliario urbano es el primer paso para transformar la visión de las personas respecto a la ciudad, les transmite que es posible usar la ciudad de manera diferente. BKT mobiliario urbano trabaja en nutrir este lenguaje a través de objetos que faciliten el tránsito, generen convivencia, permitan el descanso y motiven cambios de hábitos en pro de la ciudad y del individuo, porque claramente es mejor para nuestras ciudades que usemos bicicleta en vez de auto. Su nuevo ciclopuerto, CP-009, es un mensaje y homenaje para quien llega en bici a un lugar. Desde hace tiempo el objeto del espacio público dejó de ser un pedazo de metal para convertirse en un producto de diseño para el ciudadano.

Algunas personas consideran pretencioso hablar de volver más humano un entorno o una ciudad, pero resulta un hecho que parte del proceso de desarrollo del individuo se da en el espacio público, entendido no solo como parques y jardines, sino también como una calle de tránsito rápido, la entrada a un coto con seguridad o una banqueta deshecha. Cómo se vive, disfruta, goza, soporta, tolera o frustra la ciudad es parte esencial de nuestro desarrollo, y es ahí donde el diseño tiene incidencia, hoy más que nunca.

 

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

¡DÉJANOS UN COMENTARIO!