La Habitación de la Abuela

Algunos espacios guardan su esencia en las cicatrices que exhiben. La Habitación de la Abuela es un excelente ejemplo de la belleza que puede mostrar un espacio con larga historia. Esta renovación interiorista forma parte del proyecto arquitectónico de Casa Besign, un imponente inmueble de estilo veneciano situado en el centro histórico de Puebla, construido a principios del siglo XX y recuperado recientemente con el objetivo de que 21 interioristas intervinieran 25 de sus espacios: “Cada habitación, cada espacio, cuenta una historia pensada y desarrollada por uno de los 21 despachos participantes”.

Como uno de los expositores que han logrado renovar el interior de una casa que permaneció aislada por 20 años, HERRERA- AROCHI | TALLER DE ARQUITECTURA de Buró Arquitectura, ha diseñado una habitación del hotel boutique sin perder de vista el valor histórico que se filtra en el aire como un encanto especial. El proyecto de renovación interior busca resguardar los detalles y terminados que hacen de Casa Besign una joya de su ciudad y de la actualidad: “La propuesta mantiene el estado original de los muros, con sus bellos frescos y molduras originales de principios de siglo XX”.

Este proyecto liderado por Guillermo M. Herrera Arochi que encuentra refugio en la dirección de Reforma 917 es un camaleón que transgrede los límites cronológicos y logra adaptarse “como si fuera una caja depositada con precaución en el interior del espacio original, sin necesidad de haber sido restaurado, sin alterar sus cicatrices, marcas y su vejez. Se deja notar el paso de los años, los eventos y cosas que pasaron en esta casa, quizá el abandono y decadencia o la transformación de señorial residencia en degradados apartamentos de alquiler”.

Esta habitación, que originalmente le perteneció a la abuela de la familia que habitaba este espacio creado a principios del siglo pasado, permanece fiel al cuerpo que alguna vez lo ocupó, con la peculiaridad creativa y sensual de sus muros desnudos y su mobiliario contemporáneo.

Texto: Mónica Hernández Mendoza

Fotos: Jaime Navarro©

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