Lo italiano de todos los días

Y si contáramos que el teclado de tu computadora está inspirado en el de una máquina de escribir, y las más famosas y bonitas de los años cuarenta y cincuenta eran las Olivetti, ícono global de diseño, tecnología y publicidad de su época. Que la cafetera italiana, o moka, o macchinetta, con la que preparas tu espresso por la mañana en la estufa fue diseñada en 1933 por Alfonso Bialetti cuando observó una lavadora. Sí. En 1965 otro italiano, Gino Valle, deslumbró al mundo con una de las grandes obras maestras del diseño industrial, el reloj Solari que utiliza una pantalla dividida para las horas y los minutos, hoy expuesto en el MoMA de Nueva York. Vivimos rodeados de objetos que alguien planeó, y de Italia han sido y son muchos de los diseñadores con los que convivimos en nuestro cotidiano a través de sus diseños o los hijos o nietos de sus creaciones. De esto trata la exposición ¿Dónde está el diseño italiano? Siempre y en todo lugar, organizada por su sede, el Museo de Arte Carrillo Gil MACG y la colección del Estudio Italo Rota, en el marco del World Design Capital CDMX.

 

 

Esta es una selección proveniente de la enorme colección de objetos de diseño italiano del famoso arquitecto Italo Rota y de uno de sus colaboradores más cercanos, Alessandro Pedretti, y llegó al museo de la Ciudad de México vía la embajada de Italia para “estrechar la relación y aumentar las alianzas con México. Además, tras la designación de CDMX como Capital Mundial del diseño 2018, buscando promover este tipo de exhibiciones y de esta manera contribuir a la misión de alentar el uso del diseño para mejorar el desarrollo económico, social, cultural y ambiental de la ciudad”, mencionó Luigi Maccota, embajador de Italia en México, sobre la muestra que clausurará hasta marzo de 2019.

 

 

Una máquina de escribir Olivetti MP1 de 1932, la primera diseñada por Riccardo Levi y Aldo Magnelli . Pegamento Coccoina, preparado con harina de papa y perfumado con aceite de almendras en 1923. Gafas de motociclista de Baruffaldi en 1942, quizá para acompañar una Vespa, también italiana. Un ventilador de encimera de Marelli de 1953, la pequeña belleza por la que ahora podemos sentir brisa en nuestras casas a bajo precio.

 

 

También un set completo de cerámica de Alitalia, de 1972, que sirvió de ejemplo en los enseres de comedor para todas las aerolíneas. En total, 170 objetos para recorrer cien años de diseño italiano, entre muebles, artefactos y artículos de uso diario, casi todos ellos reconocidos para nosotros, demostrando así la enorme influencia del ingenio estético y práctico del país en forma de bota.

 

 

Texto: Dolores Garnica

Fotos: cortesía del Museo Carrillo Gil MACG

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