Los pros y los contras del uso del aluminio en la arquitectura.

El aluminio  es un material fantástico, utilizado en la construcción de edificaciones, que es capaz de aportar numerosos beneficios a esta área. Sin embargo, también posee ciertas desventajas notables a destacar, que incluso pueden llegar a afectar su estatus de idóneo para este tipo de actividades.

La ligereza del aluminio como principal beneficio:

Muy ligero, más si es comparado con otros metales como lo es el caso del acero. A pesar de tener un bajo peso, el aluminio no pierde su resistencia, por lo cual es un material ideal para la construcción.

Costo del aluminio golpea los bolsillos:

Este metal es mucho más peculiar y caro que el acero, por lo cual su uso comúnmente suele  estar destinado a la construcción de mobiliarios empresariales o comerciales, más que en hogares.

Sin embargo la calidad vale su precio:

Estos altos costos del material tienen una gran justificación, gracias a que el aluminio es durable y casi imposible de corroer, motivo por el cual es repetidamente utilizado en la construcción de exteriores, principalmente la fachada de edificios.

Pero no todo es facilidad, sobre todo si se trata de su trabajo:

A pesar de que  la mayor parte de las herramientas o utensilios que son utilizadas en la industria de la construcción están elaboradas de este material, tienden a generar un revestimiento de óxido por encima de él, y para su uso se requieren soldaduras especiales, haciendo así laborioso el trabajo de este material.

El aluminio, generando diseños increíbles:

Debido a su gran maleabilidad, éste es capaz de adoptar numerosos tipos de acabados y tomar numerosas tonalidades, lo cual hace que éste tenga un amplio uso en la arquitectura contemporánea.

Además de todo lo aquí mencionado, el aluminio tiene la capacidad de adoptar todo tipo de formas. Por ende, se convierte en un elemento completamente esencial para el diseño y la arquitectura moderna.

 

Texto: Luis Enrique

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