Restaurante MOLE: experimentación gastronómica

Dos Veintinueve es la clave lada que se debe marcar para llamar a Veracruz, región costera famosa por los sones jarochos y tierra originaria de los arquitectos Adolfo Lara y Griselda Arteaga. El dúo, después de itinerar en diversos despachos de arquitectura, diseño y construcción en el Puerto de Veracruz, la Ciudad de México y Puebla, permanece en la tierra del mole poblano, donde funda Dos Veintinueve.

 

Adolfo Lara y Griselda Arteaga

 

Es precisamente este platillo prehispánico de casi mítico origen el eje temático de su más reciente proyecto: el Restaurante MOLE para Millesime, evento que desde hace ocho años celebra a la alta gastronomía y su aplicación en la tecnología, la globalización y la personalización de experiencias. Al igual que uno de los platillos mexicanos más famosos (si no es que el más), este restaurante surge de una combinación de elementos diferentes que al mezclarse y reunirse en un espacio pierden su esencia original en aras de adquirir una nueva en su conjunto.

 

 

 

Restaurante MOLE es un espacio de libre interpretación, razón por la que generará una experiencia distinta en cada uno de los comensales, dependiendo de sus vivencias, recuerdos y la manera en que se relacionen con los elementos contenidos en el lugar. Su eclecticismo abre una ventana de posibilidades al usuario en particular o al grupo de comensales que compartan la mesa, aunado a la suavidad de la iluminación y la cercanía entre las personas que invita al diálogo. Es un lugar elegante al mismo tiempo que femenino, complejo, sutil y efímero: la suma de muchos lugares interactuando entre sí.

 

 

 

Para Adolfo Lara y Griselda Arteaga, el futuro se interpreta desde el presente, por lo tanto, la inspiración culinaria vendrá desde los sabores propios de casa, dueños de una complejidad que dará pie a nuevas experimentaciones gastronómicas, como el origen del mole mismo.

 

 

Texto: Yaheli Hernández

Fotos: Jaime Navarro

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