Una feria del diseño con olor a chocolate

La Fábrica de Chocolate, que albergó en Guadalajara la segunda edición de Campamento, remite en el imaginario a aquella a la que Willy Wonka llamó a niños para hacer un recorrido laberíntico a través de las distintas maneras de hacer chocolate. Sin embargo, esta otra fábrica —que ya no lo es— se encuentra en los lindes de la colonia Americana con el barrio de Santa Tere. Entre una historia de modernización que data desde los años veinte del siglo pasado y las raíces comunitarias y culturales de una ciudad en continua transformación. Y sí, también hubo niños en la feria, en especial participando en actividades como la Lotería.

 

Organizadoras de Campamento

 

Definitivamente los trabajadores que cargan con sumo cuidado los muebles que conformarán los estands no se parecen gran cosa a los oompa loompas que describiera Roald Dahl en su libro, ni mucho menos a las versiones cinematográficas de Mel Stuard o Tim Burton, pero la atmósfera de esta antigua fábrica les da un aire místico que impide no relacionarlos. Mueven mesas, taburetes, sillas de aquí para allá, los alinean según indicaciones de las organizadoras o los diseñadores, entran y salen del interior de camionetas de redilas o de vehículos de caja cerrada que parecen producir en ese mismo instante los objetos que se van manipulando.

 

 

Si bien tampoco los muebles ni la decoración están hechos de chocolate como en la versión original de Dahl, poco a poco los estands fueron cobrando forma, dando lugar a una feria que en su segundo año se expande como un tapete bordado al que podemos conocer de un solo vistazo: el salón de conferencias a un lado del vestíbulo, el Acervo Campamento, la exposición de 20 objetos seleccionados para concursar por el premio Linterna al diseño emergente mexicano. Más allá, el bar, las firmas de diseño mexicano e incluso un espacio para el interiorismo, una propuesta de Trama 0I donde la madera y los mosaicos de cantera eran protagonistas e invitaban a establecer un alto ante la luminaria, un silencio en el recorrido.

 

Trama 01

 

El bullicio y la conversación se abrían paso por todas partes. El visitante, con apenas acercarse a las áreas de exposición, era abordado por los diseñadores, colaboradores o hasta encargados de producción, quienes además de hablar sobre la concepción de su trabajo y sus piezas, compartían el entusiasmo de participar en la feria. De los participantes, 33 eran de origen tapatío y el resto de otras partes del país. Cuchara y Mobiliario de Concreto, ambos de la Ciudad de México, se presentaron por vez primera en Campamento. Cuchara ya había estado antes en Guadalajara para Expomueble, y los dos ya han colaborado en ferias de la talla de Design Week México. PopDots dio a conocer sus siempre originales piezas en el ramo de la cerámica, mientras que Studio David Pompa exhibió sus exclusivos diseños de lámparas, una exploración que mezcla latón y cantera.

 

Studio David Pompa

 

En las charlas con los diseñadores salió a relucir una tendencia actual del diseño, la colaboración y el retorno a los materiales naturales. Estudio Pomelo, por ejemplo, trabaja a la par de artesanos de Oaxaca, Michoacán y Jalisco en la elaboración de sus piezas. También resalta la unión entre diseñadores con la formación de colectivos.

 

Estudio Pomelo

 

Una de las grandes ventajas de Campamento fue la cercanía con muchos de los diseñadores que dirigen o colaboran con las marcas. Así, podía uno encontrarse en los pasillos con Caterina Moretti, Laura Noriega, Jorge Diego Etienne, Fernando Laposse o Ricardo Casas, por mencionar algunos.

 

Ana Elena Mallet

 

El diseño de la comida a través de sus ingredientes y tonalidades fue un punto importante en esta ex fábrica de chocolate mediante experiencias degustativas que igual incluyeron sabores populares donde sobresalen el del tejuino y las micheladas como platillos de autor en el Mercado.

 

Cuchara

 

Si uno quería relajarse en el recorrido podía recurrir al Acervo Campamento, donde cómodos muebles ad hoc invitaban a sentarse y a hojear los libros donados por personalidades como Alberto Kalach, Jose Dávila, Ana Elena Mallet, Mario Ballesteros y Elisa Otoñez, entre otras. Los diálogos de Platón, diccionarios fundamentales de términos arquitectónicos, Las ciudades invisibles de Italo Calvino y hasta un recetario de comida mexicana cambiaban de manos o se apilaban junto a más volúmenes ansiosos de ser vistos o leídos.

Las conferencias, con organización de Kassim Vera, trajeron a la discusión sobre el diseño temas fundamentales y prácticos. ¿Querías saber cómo cobra su trabajo un diseñador amateur o uno ya consolidado? La respuesta estuvo a cargo de Ricardo Casas (Shelf), Omar Cruz (Museo del Chopo) Jorge Diego Etienne y Luis Othón-Villegas (LVS Architecture).

 

Premio Linterna

 

El premio Linterna al diseño emergente mexicano se otorgó a Marcelo Suro por su muy singular lámpara Abeam Lamps, con menciones honoríficas para las piezas de Ensayo con Aspas y Numerales, Soda Cerámica Ilustrada y Bo Shi.

Se trató de una feria muy bien degustada, tanto por las firmas y personalidades del diseño que se dieron cita como por la participación de un público que —nos pareció— olía a chocolate.

 

Crónica: Yaheli Hernández y Carlos Vicente Castro

Fotos: Campamento y Oscar Margarito Valdez

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