YAC ofrece 20,000 euros por restaurar este fabuloso castillo

Young Architects Competition (YAC), la asociación promotora de competiciones de arquitectura, ha lanzado una nueva y atractiva convocatoria que fomenta la cultura y la investigación del diseño arquitectónico.

 

 

Common Ruins alienta a los arquitectos de todo el mundo a presentar un proyecto de restauración de las ruinas del Castillo Mothe Chandeniers, situado en la cuenca del río Loira, en el corazón y centro de Francia. ¿El objetivo? Convertirlo en un centro turístico que ofrezca a los visitantes una experiencia de hospitalidad única, espiritual y regeneradora.

 

 

¿Cómo tornar una ruina en una estructura de vanguardia capaz de recibir visitantes de todo el mundo? ¿Qué diálogo se puede establecer entre una estructura neogótica y la arquitectura contemporánea a través de la restauración? Common Ruins sienta sus bases en la resolución de estos dos cuestionamientos.

 

 

Restaurando una fábula neogótica

 

Oculto entre campiñas francesas, justo en el centro de un hermoso cuerpo de agua que refleja y difumina su esplendor onírico, el castillo de Mothe Chandeniers semeja un oasis forestal, un refugio al que arribara un ermitaño luego de varios días de deambular.

 

 

La fascinación que provoca encontrarse delante de esta estructura es la de alguien que tiene frente a sí mismo un espectáculo fantástico y no puede sino deducir que está soñando.

 

 

 

Un incendio en el siglo XX fue el responsable del declive en el que se encuentra el castillo hoy en día. Sin embargo, los capiteles, las bíforas y las torres derruidas por la tragedia escenifican vivamente uno de los ideales del Romanticismo: la idea de estar situado en un tiempo y espacio en que la edad de oro ha quedado para siempre perdida; frente a nosotros la fusión y suma de la naturaleza con la decadencia del esplendor, en forma de ruina.

 

 

Penetrar el denso arbolado que circunda este castillo ofrece un panorama digno de cualquier fábula de la Edad Media. Basta ver las fotografías para notar que este pequeño paraíso francés vio mejores días. El castillo se encuentra en ruinas y ha sido horadado por la fuerza de la vegetación, que rompe hasta la roca más densa.

 

 

Los orígenes de este castillo son inciertos. Hay que remontarse hasta el siglo XVI para consultar los primeros documentos históricos sobre que existen sobre el castillo. Se sabe que éste ya había sido realizado para el siglo XIII, y que en el s. XV pasó a formar parte de los bienes de la familia Mothe Chandeniers, apellido noble que le dio el nombre a la construcción.

 

 

Más tarde, en el siglo XVII, el castillo se volvió un lugar de encuentro para intelectuales y artistas. Gracias a uno de ellos —concretamente el poeta Leonard Frizon— es que podemos leer las descripciones de los bellos jardines con más de 300 naranjos y limones que decoraban un magnífico teatro al aire libre.

 

 

En el siglo XIX se le agregaron las bíforas, pináculos, almenas y contrafuertes que hacen de este castillo una joya del neogótico, una construcción capaz de dejar estupefacto a cualquier visitante moderno, sin importar las inclemencias producidas por el paso del tiempo.

 

 

El Fondo Dartagnans, orientado a tutelar y proteger el patrimonio artístico internacional, adquirió recientemente este castillo gracias a las donaciones de más de 27,910 accionistas. Hoy, gracias a YAC y su convocatoria Common Ruins, el Castillo Mothe Chandeniers tendrá una resurrección de la cual podrá disfrutar todo el turismo internacional.

 

 

Las bases completas pueden consultar haciendo clic aquí.

 

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Texto: Kevin Cárdenas

Imágenes: cortesía

 

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