El Siglo de Oro en un Aparthotel

Eran apenas 300 calles en Madrid allá por el Siglo de Oro, el de Quevedo, Góngora y Lope de Vega, el de Velázquez y El Greco. En una de ellas, Amor De Dios, se ubica una vieja casona que Teresa Sapey convirtió en un Aparthotel, la conjunción del servicio fino de la hotelería y las comodidades de rentar un departamento, “un piso” en castellano ibérico.

 

 

La reconstrucción y restauración del edificio fechado en 1880, después de que Góngora y Lope de Vega atacaran sus narices, resultó todo un desafío debido a los mandatorios del gobierno de Madrid, además del cuidado por dotar de una nueva luz al barrio donde Cervantes escribía, El Barrio de las Letras, donde se ubica el hotel. La solución para todos estos retos estaba arriba: en la lemniscata, la curva que se forma con las posiciones de sol si lo viéramos a distinta hora en el mismo lugar, y la gran inspiración en este proyecto para la arquitecta e interiorista italiana, especialista en el diseño emocional y vitalismo, trabajo por el que es reconocida internacionalmente.

 

 

“Un homenaje a la ciudad, su patrimonio cultural y las pinturas ubicadas en el cercano Museo del Prado: paredes y papeles pintados capturan la atmósfera que se respiraba en los siglos pasados, las fiestas, las alegrías, la gente, las riquezas de la ciudad patria de la monarquía representadas en las obras de arte. Se ha tratado de re-interpretar la esencia del arte de grandes pintores como Velázquez o Goya”, explica la misma Teresa en el comunicado de prensa.

 

 

Así, a partir de colores, formas, collages y otros soportes artísticos, este edificio que alberga ocho apartamentos en cuatro plantas de poco más de cien metros cuadrados, se ha convertido por su arquitectura interior en todo un recorrido solar: para la planta baja tonos de verde, en el primer piso azules, el segundo rosa y el tercero beige, más un patio interior repleto de plantas endémicas para iluminar las tonalidades y formas que lo rodean. Cada espacio en este edificio es único, envuelto en un ambiente contemporáneo pero clásico, rindiendo tributo así al barrio donde floreció la cultura española y se hacía historia.

 

 

Texto: Dolores Garnica

Fotos: cortesía de Teresa Sapey Studio

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