Nuño MacGregor De Buen Arquitectos: una arquitectura de grandes virtudes

“Nuestros proyectos son consecuencia de la forma en que hemos entendido el espíritu del lugar, su escala y sus particularidades”, fueron palabras con las que Clara De Buen recibió el galardón Trayectorias 2017 Ciudad de México a nombre de Nuño MacGregor De Buen Arquitectos en una noche impregnada de reconocimiento a sus aportaciones a la arquitectura mexicana a lo largo de 33 años y al valor como personas de sus tres socios.

Los invitados mostraron el gran cariño que guardan a Clara, Aurelio y Carlos en una celebración cargada de buenos deseos, anécdotas de vida y análisis de su arquitectura. En primera instancia, el arquitecto Felipe Leal Fernández, luego de señalar “el trabajo en conjunto y la calidad de esta triada de arquitectos”, destacó la sobria calidad de una obra que inició cuando fundaron su despacho en 1984 y ha sumado proyectos en rubros tan disímiles como el transporte, la educación, la vivienda, los servicios y la cultura.

El Poliforum León, el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, las líneas A, B y 12 del Metro, las estaciones de la línea 2 del Metrobús, el edificio corporativo de IBM Santa Fe, el Museo de la Luz de la UNAM, el Colegio Alemán Lomas Verdes y el edificio de Paseo de la Reforma 326 fueron lugares de común referencia para el arquitecto Leal y el resto de los panelistas. “Todos ellos siempre medidos y envueltos de un concreto no únicamente moldeado y diseñado, sino perfectamente resuelto entre ejes y en sus fases constructivas. Hay una lógica estructural que se agradece por la mirada”, mencionó.

De los socios de esta firma que han compartido proyectos y enseñanzas en su larga trayectoria con arquitectos de la talla de Teodoro González de León, Francisco Serrano, Augusto Quijano, Isaac Broid, Carlos Tejeda, Roberto Ricalde y el ingeniero Óscar De Buen. El arquitecto Leal, finalmente, hizo hincapié en “su espíritu crítico y efervescente”. La broma que provocó la risa general fue que su único defecto era ser de la Ibero (Universidad Iberoamericana).

Por otro lado, el arquitecto Gonzalo Gómez Palacio Campos abrió su discurso subrayando que los arquitectos celebrados “ya han aportado grandes valores a la arquitectura del país y del mundo. Ellos tienen una auténtica misión de vida: el beneficio a la comunidad”, para rematar con una frase contundente: “Son originales sin gritos de originalidad. En eso está una de sus grandes cualidades”.

Después de manifestar su alegría por participar en la celebración, Jimena Hogrebe Rodríguez, quien tuvo su primer trabajo en Nuño MacGregor De Buen, nos contó que esta experiencia marcó para siempre su perspectiva de la arquitectura, su convicción en la constancia y el oficio. Hizo una extensa revisión crítica de la obra de la firma, la cual “presenta una gran diversidad programática y compositiva. Por ejemplo, sus edificios partieron de esquemas claros con exploraciones geométricas particulares y se insertan cautelosamente en el contexto específico, por lo que muchos se han convertido en referencias urbanas, al igual que arquitectónicas”, apuntaló.

Por su parte, el arquitecto Augusto Quijano Axle nos compartió un listado de virtudes de Nuño, MacGregor y De Buen, el que bien podría tener como título Una arquitectura de virtudes: “En general, su obra arquitectónica es seria, madura. No se encierra en una actitud meramente visual, de moda. Hay una clara cultura entre contenido y expresión. Entender el problema y para quién es la obra es el punto de partida para hacer un proyecto, algo que tienen muy claro”. A continuación describió las obras de la firma, relacionándolas con su carácter: “Son amables, sin cortapisas, sin tapujos, sin máscaras. Trabajan con pasión, son claros, toman las cosas en serio. De postura definida. Demuestran con su arquitectura que son personas de principios sólidos. Son como son y por eso hacen la arquitectura que hacen”.

El arquitecto Francisco Serrano Cacho antecedió con palabras cálidas la entrega del premio. De Aurelio Nuño comentó: “Cuando le di clases, de lo primero que me di cuenta es que era—diría con lenguaje de aquella época— mucho más abusado y mucho menos pendejo que la mayoría. Se le notaba en todo”. Después relató cómo conoció y comenzó su aprecio por Clara De Buen cuando trabajó en su despacho y a Carlos MacGregor, a quien le dio clases. Recalcó la importancia del Poliforum León y el éxito de la firma debido a su colaboración: “Hay que destacar algo que ya dijeron: las personas que son como son, siempre son mejores que las que aparentan ser. Estos señores son como son”.

De esta manera, al recibir el premio de manos del director de Grupo México DESIGN, Clara De Buen, a nombre de todos los socios, mostró su satisfacción por recibir un reconocimiento “al trabajo de años, trabajo que por otro lado hemos disfrutado mucho y que no hemos hecho con el fin de ser reconocido, pero que por supuesto que nos encanta que reconozcan”. La arquitecta agradeció a sus clientes por “contribuir a mejorar los lugares en los que nos ha tocado trabajar”. Además, apuntó que la calidad de sus proyectos es “consecuencia de la forma en que hemos entendido el espíritu del lugar, su escala y sus particularidades”. Su discurso remató con el agradecimiento a clientes y todos los colaboradores de sus proyectos.

Al finalizar, los asistentes tuvieron la oportunidad de compartir sus impresiones del evento, con el buen sabor de boca de haber, desde el inicio, tenido la experiencia de conocer en una visita guiada la obra de Yves Klein en el Museo Universitario Arte Contemporáneo.

Texto: Carlos Vicente Castro

Fotos: Nuria Lagarde

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