Didi-Huberman en México

Cronista invitada: Olga Gutiérrez

A partir de la avalancha de violencia ejercida sobre el cuerpo que vivimos en México, he replanteado la idea del potencial, flujos y relaciones que produce y posibilita nuestra conciencia corpórea. “¿Por qué yo estoy aquí y ellos no? Solo unos cuantos años de distancia separan su muerte en 1944 y mi nacimiento, en 1953. Detrás de la escritura, está el gran número de muertos que nos preceden y a los que dirigimos nuestras palabras”, son palabras de Georges Didi-Huberman en una entrevista conrealizada por Melina Balcázar Moreno, en el marco de la inauguración de su curaduría Sublevaciones, en el Museo Universitario Arte Contemporáeno (MUAC) en Ciudad de México.

El filósofo francés se pregunta sobre su existencia. Yo me pregunto sobre la potencia del cuerpo. ¿Cuál es la experiencia, la imagen que le hace justicia a nuestro cuerpo? La genialidad del pensamiento de Didi-Huberman nos hace dialogar y atravesarnos con nuestros muertos, nuestras penas, nuestras desgracias y nuestros destinos. Durante los días de las conferencias en el MUAC y caminando entre los pasillos de la exposición, sentí que formaba parte de una conversación donde estaba presente, sentada a un costado de la mesa, la Segunda Guerra Mundial, y al otro lado la violencia del narcoestado mexicano. Son momentos históricos distintos, pero parece que las une la misma mano: las muertes producidas desde el totalitarismo de los siglos XX y XXI.

 

 

Así, en los muros del MUAC los muertos se sientan en la mesa a hablar con los vivos sobre el duelo. Explica el curador que “las cenizas tienen algo por decirse y el terreno fértil de nuestro tiempo son, las cenizas. La palabra clave es catástrofe no como movimiento sino como campo de ruinas.¿Acaso nos sentimos incapaces de hacer algo entre las cenizas? Cavar en la ceniza. Sublevar en la psique. Sublevar en la materia. Excavar en la lengua. Desear, desobedecer”.

 

Es entonces cuando pienso que la muerte se convierte en una potencia a partir del duelo, que el duelo es una sublevación y que si no lo creemos veamos a esas mujeres y hombres que se acompañan en la búsqueda de los cuerpos de sus hijas e hijos; a esas madres y mujeres que bordan los nombres de sus hijos o poemas dedicados a ellas y ellos en telas de colores para colgarlas en diferentes plazas principales en México; en todas aquellas acciones, gestos e instalaciones producidas por familiares de los 43 desaparecidos en diferentes espacios públicos, así como en los 43 papalotes que puso a volar el artista Toledo en memoria de estos estudiantes. Este es el cuerpo de la sublevación. El cuerpo del duelo. Es con ese cuerpo que ahora nos pone en movimiento.

 

Hace dos años formé parte de una práctica colectiva propuesta por la coreógrafa uruguaya Tamara Cubas llamada “Multitud” en Museo Nacional de Arte de Catalunya, en Barcelona. En una de las escenas cada integrante decide si va al piso, cuánto tiempo se queda ahí y en qué momento se levanta. En el piso y boca abajo vino a mí la imagen de tantos cuerpos desaparecidos, forzados a desaparecer o encontrados sin poder identificar en una de las miles fosas mexicanas.

 

Entonces, los vivos no podremos pasar más.

No habrá más camino.

Este cuerpo en el piso estropeará nuestro paso, frustrará nuestro camino.

Detendrán nuestras mejores intenciones.

Este cuerpo en el piso nos dirá: No los dejaremos pasar.

Detendremos sus mejores intenciones.

No les dejaremos continuar, pensar, comer, reír, hablar tranquilamente, tomar la siesta, darse un saludo de bienvenida, guardar secretos.

Pero tampoco seremos su pesadilla.

Seremos más que eso.

Necesitamos que alguien comience algo.

Los muertos harán la rebelión.

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Olga Gutiérrez: Creadora, investigadora y gestora de artes vivas. Su interés está en el cuerpo, la investigación escénica y lo que ella llama “dramaturgia viva”. Ha presentado sus obras en México, Francia, España, República Checa, Brasil, Colombia, Uruguay y Argentina. Actualmente produce una obra a presentarse en Argentina, Brasil, España y Alemania. Fundadora y directora del Encuentro Internacional de Arte Escénico Contemporáneo EINCE.

Fotos: cortesía del Museo Universitario Arte Contemporáneo MUAC.

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