Residencial Privée Bosques: de la naturaleza para la ciudad

Vivir en un entorno natural no siempre implica estar alejado de la efervescencia citadina. Un claro ejemplo de ello es Residencial Privée Bosques, conjunto residencial plus en el poniente de la Ciudad de México, un proyecto de Migdal Arquitectos.

 

 

La firma de Jaime Varon, Abraham y Alex Metta apuesta por el balance artístico, técnico, económico y social para lograr trascendencia en sus proyectos y procurar un mejor ambiente para quienes los viven. Estos ideales se reflejan en Residencial Privée Bosques, que se despliega en un predio de más de 32 mil metros cuadrados, con la particularidad de poseer una abrupta pendiente que en su término colinda con un campo de golf y ofrece vistas a una barranca. Privée aprovecha esta cercanía para integrarse a su entorno y brindar luz natural en cada uno de sus espacios.

 

 

La obra contempla seis edificios distribuidos en dos líneas de tres, paralelos a la barranca. Cada edificio alberga diez departamentos desde donde se puede apreciar la magnífica vista natural y  las extensiones del campo de golf a través de sus amplios ventanales de piso a techo. A la par, cuenta con un edificio de tres niveles destinado a las amenidades: salón de usos múltiples, de adultos, de jóvenes, spa, gimnasio y piscina. Esta construcción va tomando la diferencia de las alturas hasta alcanzar un nivel de área verde de 3,500 metros cuadrados, que funciona como conexión entre el área pública y la primera línea de edificios de departamentos.

 

 

Privée inicia con una glorieta y un pórtico de acceso peatonal-vehicular. La pendiente que caracteriza a la morfología del terreno juega un papel decisivo, puesto que gracias a él y a la barranca el conjunto se desarrolla de manera escalonada. El concepto del conjunto parte de la reinterpretación de la barranca y del juego entre los volúmenes de cada uno de los edificios, desplazados de forma horizontal, creando enormes terrazas particulares para cada departamento para lograr un espacio de transición entre interior y exterior.

 

 

La apariencia general del conjunto es sobria. La fachada recuerda a los bloques esculpidos, lo que le otorga un aspecto de atemporalidad en un ambiente natural, pero también citadino.

 

Texto: Yaheli Hernández

Fotos: Rafael Gamo, cortesía de Migdal Arquitectos

Crédito de portada: Jaime Navarro

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